El giro judicial que deja a Paloma Lago en un limbo doloroso

La jueza archiva la causa contra Alfonso Villares por la denuncia de Paloma Lago, pero el caso pasa a la Audiencia de A Coruña y su batalla no ha terminado.
La jueza archiva la causa contra Alfonso Villares por la denuncia de Paloma Lago, pero el caso pasa a la Audiencia de A Coruña y su batalla no ha terminado.

Cuando la mayoría ya piensa en brindis y luces de Navidad, Paloma Lago recibe este 22 de diciembre un nuevo golpe judicial que vuelve a sacudir su vida personal y mediática. La jueza titular del Juzgado de Instrucción número 2 ha decidido dar por concluidas las diligencias de investigación abiertas tras la denuncia de la presentadora contra Alfonso Villares, exconselleiro do Mar de la Xunta de Galicia, por un presunto delito de agresión sexual. La clave está en una frase jurídica tan fría como contundente: «no ha lugar al procesamiento».

Sin embargo, cerrar el sumario no significa que no existan indicios ni que el caso se haya evaporado, sino que, en esta fase, el juzgado entiende que no procede procesar al exresponsable político. Ahora, el foco se desplaza a la Audiencia Provincial de A Coruña, que será quien tenga la última palabra en un procedimiento que se ha vuelto tan complejo como doloroso para la modelo y comunicadora.

EL DÍA EN QUE EL CASO CAMBIA DE GUION

La resolución de la jueza llega como un jarro de agua fría para Paloma Lago. El archivo en esta instancia deja a la presentadora en un incómodo limbo judicial, a mitad de camino entre la búsqueda de justicia y la sensación de que su relato queda en suspenso.

Según las informaciones procedentes del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia, la conclusión de las diligencias no implica necesariamente que no se hayan encontrado motivos o indicios. Lo que sí determina es que, para este juzgado concreto, no se dan las condiciones para abrir un procesamiento formal contra Alfonso Villares.

La lectura mediática puede ser simplista, pero la realidad jurídica es mucho más matizada, y ahí es donde el caso de Paloma Lago se vuelve especialmente sensible: lo que se interpreta puertas afuera no siempre coincide con lo que realmente está ocurriendo en los tribunales.

Un revés más en una etapa ya marcada por la presión

Para Paloma, que ha optado por un silencio absoluto desde que todo estalló, este movimiento judicial supone otro impacto emocional. Cada decisión del juzgado se traduce, para ella, en titulares, tertulias y opiniones que no puede controlar, mientras su vida personal sigue bajo la lupa desde hace casi un año.

UNA DENUNCIA POR AGRESIÓN SEXUAL QUE MARCÓ UN ANTES Y UN DESPUÉS

La denuncia por agresión sexual fue presentada a finales de 2024, tras unos hechos presuntamente ocurridos la tarde-noche del 27 de diciembre en la casa de la presentadora en Covas. Aquel día, una ambulancia y una patrulla policial acudieron al domicilio, algo que no pasó desapercibido para los vecinos ni para los testigos que llegaron a registrar lo sucedido en sus teléfonos.

Del 27 de diciembre a la dimisión de Alfonso Villares

Curiosamente, el caso no saltó a la opinión pública hasta el 4 de junio de 2025. Ese día, Alfonso Villares, entonces conselleiro do Mar, detonaba la bomba informativa:
«Debo dimitir para defenderme de una denuncia de la que soy totalmente inocente», declaró en una rueda de prensa inesperada, arropado por el presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, que reclamó que se hiciese justicia de forma rápida y efectiva.

A partir de ese momento, el relato dejó de pertenecer solo a Paloma y a los tribunales. Pasó a formar parte del ecosistema mediático: programas de televisión, tertulias políticas y redes sociales hicieron del caso un tema recurrente, mezclando información, interpretación y opinión.

Lo que para ella era un proceso íntimo y doloroso se transformó en un debate público sobre poder, relaciones personales y consentimiento.

La relación discreta que salió del ámbito privado

Hasta entonces, la conexión entre Paloma Lago y el político gallego había sido cuidadosamente discreta. Ambos mantenían una relación personal desde el verano de 2024, pero sin exposiciones afectivas claras en público.

Se les vio juntos, sí, pero siempre con cierta distancia: una vez el 16 de julio de 2024 durante la procesión de la Virgen del Carmen en Ferrol, y otra el 2 de agosto, en un concurso hípico. Eran apariciones que, en su momento, apenas levantaron sospechas, pero que después se reinterpretaron a la luz de la denuncia.

En televisión, se habló de «presunto delito de agresión sexual dentro del entorno íntimo», reconociendo la existencia de una relación sentimental entre ambos. La línea que separa la información del morbo se volvió peligrosamente delgada, y Paloma, lejos de alimentar el ruido, se recluyó en su casa y se aferró al silencio.

LA REAPARICIÓN PÚBLICA Y EL NUEVO GOLPE JUDICIAL

Tuvieron que pasar casi cuatro meses para que la modelo reapareciera en público. Y lo hizo a la británica: sobria, profesional y centrada en su trabajo. Fue maestra de ceremonias de la IV edición de los GreenWalk Awards, en el Centro Comercial Xperience Sant Boi, un evento dedicado a impulsar alternativas sostenibles en la industria de la moda.

Su vuelta no fue un gesto frívolo, sino una forma de recuperar algo de control sobre su narrativa, al menos en el terreno profesional. Aun así, la sombra del caso seguía acompañándola.

Ahora, con este nuevo avance judicial, la presentadora se enfrenta a otro capítulo complicado. La decisión de la jueza de no procesar a Villares en esta instancia no cierra realmente el caso, pero sí cambia su escenario.

QUÉ SUPONE AHORA LA AUDIENCIA PROVINCIAL DE A CORUÑA

La clave del siguiente movimiento está en la Audiencia Provincial de A Coruña, que será la encargada de revisar y asumir el procedimiento, dado que se trata de una causa penal compleja.

Lo que significa el «no ha lugar al procesamiento»

En términos jurídicos, la expresión «no ha lugar al procesamiento» no equivale a una absolución ni a una declaración de que “no pasó nada”. Lo que indica es que, para este juzgado concreto, en este momento procesal, no se dan las condiciones para sentar al investigado en el banquillo.

La Audiencia Provincial puede confirmar, matizar o incluso corregir este criterio, en función de cómo valore las diligencias ya practicadas y los indicios existentes.

Por eso, el caso de Paloma Lago no está ni mucho menos cerrado; está, más bien, en una fase de transición decisiva.

La batalla personal y mediática continúa

Mientras tanto, la batalla de Paloma no es solo jurídica, sino también emocional y mediática. Cada paso del procedimiento se convierte en noticia, cada resolución se analiza en platós y columnas de opinión.

Paloma Lago vuelve a ver cómo su intimidad se convierte en tema de conversación nacional, mientras los tiempos de la justicia avanzan mucho más despacio que los de los titulares.

A la espera de lo que dictamine la Audiencia Provincial de A Coruña, la presentadora sigue atrapada entre el deseo de cerrar este capítulo y la obligación de mantenerse firme en su relato. Su caso no solo habla de un proceso penal, sino de cómo, en plena era digital, la vida privada puede convertirse en un juicio paralelo del que es muy difícil salir indemne.