Devrim Özkan tenía todo el camino trazado hacia el judo de élite cuando, con poco más de 17 años, decidió dejar los tatamis y mudarse a Estambul para ser actriz. La decisión fue tan abrupta como definitiva. Y funcionó.
Hoy, a sus 27 años, esta joven nacida el 2 de septiembre de 1998 en Mu?la —ciudad costera del suroeste de Turquía— acumula más de un millón de seguidores en Instagram, protagoniza series de éxito con proyección internacional y figura en los titulares de la prensa deportiva de medio mundo por su relación sentimental con Lucas Torreira, el mediocampista uruguayo del Galatasaray y exjugador del Atlético de Madrid.
UNA ACTRIZ FORJADA EN EL DEPORTE
Özkan creció como la segunda hija de una familia de clase media en Mu?la. Su madre, ama de casa; su padre, operador de máquinas ya jubilado; su hermana mayor, banquera. Nada en ese entorno familiar apuntaba hacia los focos. Lo que sí apuntaba era el deporte: tanto ella como su hermana crecieron con una fuerte cultura deportiva desde la infancia, y Devrim llegó a ser judoka nacional, con siete años de vida competitiva a sus espaldas.

El giro llegó en el instituto. Cuando solo le quedaba un año para graduarse en la Universidad Mu?la S?tk? Koçman, Devrim decidió dejarlo todo para probar suerte en el mundo de la actuación. Apostó fuerte. Y no tardó en ver resultados.
En 2017 debutó en la serie Rüya, donde compartió pantalla con actores ya consolidados de la televisión turca. Fue el primer escalón de una trayectoria que no se detendría. Se hizo conocida por trabajar en las novelas Vuslat (2019), Ramo (2020) y Deja que la vida venga como sabe (2022). Títulos que en Turquía no son entretenimiento menor: Ramo, en particular, fue un fenómeno de audiencia nacional.
Su nombre figura en IMDb asociado a estas tres producciones como sus trabajos más reconocidos internacionalmente. Pero su proyección no se detiene en el mercado turco: sus ambiciones profesionales apuntan a hacer algo a nivel mundial, según sus propias declaraciones.


Una actriz con criterio propio
Lo que la distingue de otras caras jóvenes del entretenimiento turco no es solo la belleza —1,68 metros, ojos verdes, perfil reconocible en cualquier quiosco de revistas de Estambul— sino una posición clara sobre su carrera. Su objetivo declarado es ser permanente sin ser complaciente. Esa actitud le ha ganado el respeto de la crítica y la fidelidad de un público que la sigue con atención.
Fuera de los platós, Özkan es conocida por su afición a la fotografía, la pintura y los animales. Tiene un perro y un gato. Y, durante un tiempo, también tenía a Torreira.
EL FUTBOLISTA Y LA ACTRIZ: UNA HISTORIA DE IDAS Y VUELTAS
Torreira y Özkan comenzaron su relación a finales de 2023. El escenario era propicio: él llevaba más de un año en el Galatasaray, convertido en ídolo de la hinchada de Estambul; ella era ya una de las actrices más reconocidas del país y, además, fanática declarada del propio club. La coincidencia de mundos hizo el resto.
Pero la relación no fue lineal. En enero de 2024, la pareja decidió separarse. Ocho meses después, en agosto, dieron a su amor una segunda oportunidad. La reconciliación fue pública: ambos compartieron imágenes juntos en redes sociales, primero en un paseo en barco, luego viajando a Uruguay —la tierra natal del futbolista—, donde Torreira escribió en Instagram: «El lugar del mundo con mi persona favorita.»
Medios turcos llegaron a publicar que la pareja barajaba celebrar dos bodas: una en Estambul y otra en Uruguay. La noticia circuló ampliamente. Pero la historia volvió a torcerse.
A finales de 2024, Özkan rompió públicamente su silencio sobre la separación. En un programa de televisión, respondió a la pregunta de qué le había enseñado su última relación con una frase que resumió todo: «Por mucho que ames en tu vida, nunca permitas que una situación o una persona te lleve al límite de rendirte.» Una declaración velada, pero sin margen para la interpretación.
El ataque en Estambul: cuando la fama tiene un precio
La relación entre Torreira y Özkan no solo generó portadas románticas. También desató una obsesión con consecuencias reales y violentas. Lucas Torreira fue agredido a golpes en un centro comercial de Estambul por un hombre de 32 años que, según la investigación policial, estaba obsesionado con Devrim Özkan y sobre el que ya pesaba una orden de restricción solicitada por la propia actriz por acoso.
El agresor declaró ante la justicia que comenzó a odiar a Torreira después de ver publicaciones de ambos juntos en Instagram, y que acudió al centro comercial «con la intención de hacerle daño» tras localizar al futbolista a través de una historia en redes sociales. Fue detenido cuando intentaba huir en taxi.
El episodio —perturbador, con todos los ingredientes del acoso digital convertido en violencia física— puso de manifiesto que la exposición de la relación en redes tenía consecuencias que iban mucho más allá de los titulares de corazón.
LA TRAYECTORIA DE TORREIRA: DEL ATLÉTICO AL GALATASARAY
Para entender el contexto de esta historia hay que conocer al otro protagonista. Lucas Sebastián Torreira di Pascua nació el 11 de febrero de 1996 en Fray Bentos, Uruguay. Mediocentro de perfil defensivo, mide 1,66 metros —lo que, según su exentrenador Giampaolo, sería motivo suficiente para multiplicar su valor si midiera quince centímetros más.
Su carrera europea arrancó en el Pescara italiano, siguió en la Sampdoria y dio el salto al Arsenal por 30 millones de euros en 2018. Su paso por el Atlético de Madrid durante la temporada 2020/21, cedido por los gunners, lo convirtió en parte del plantel que se coronó campeón de LaLiga ese año bajo las órdenes de Diego Simeone.
En agosto de 2022 fichó por el Galatasaray, donde se transformó en el eje táctico del mediocampo y acumuló cuatro títulos consecutivos de la Süper Lig entre 2023 y 2026. En Estambul encontró su mejor versión futbolística. Y también a Devrim Özkan.









