Meryl Streep, Juliette Binoche, Camille Cottin métrages - Ceremonia de apertura © Andreas Rentz
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El 77º Festival de Cannes: entre la celebración del cine y la lucha contra la violencia sexual

El prestigioso Festival de Cannes levanta el telón con un despliegue de estrellas de Hollywood y reconocidos cineastas, pero también con un trasfondo de movilizaciones contra la violencia sexual en la industria del cine francés. Mientras las estrellas desfilan por la alfombra roja, una ola de denuncias y reclamos por justicia resuena en el corazón del séptimo arte.

El 77º Festival de Cannes inauguró su edición con un ambiente de efervescencia y glamour, pero también con un marcado tono de protesta. La ceremonia de apertura, que contó con la proyección de una comedia del cineasta francés Quentin Dupieux y un homenaje a la legendaria Meryl Streep, marcó el inicio de un evento que no solo celebra el cine, sino que también enfrenta importantes desafíos sociales y políticos.

En el epicentro de las reivindicaciones se encuentra el movimiento contra la violencia sexual en la industria cinematográfica francesa. El festival se convierte así en un escenario donde las voces de las víctimas buscan ser escuchadas y donde se demanda un cambio estructural en la manera en que se aborda este problema en el mundo del espectáculo.

Personalidades destacadas, entre ellas actrices como Isabelle Adjani y Juliette Binoche, así como figuras literarias como Leila Slimani y Christine Angot, han alzado su voz para exigir una ley integral que combata la violencia sexual en el cine. Este llamado, plasmado en un manifiesto publicado en el diario Le Monde, busca poner fin al silencio cómplice que ha rodeado durante demasiado tiempo estos abusos.

Una de las figuras que ha sacudido el panorama cinematográfico francés es Judith Godrèche, quien acusa a dos directores de haberla violado en su adolescencia. Su valiente testimonio ha abierto la puerta a un diálogo necesario sobre el abuso de poder y la impunidad en la industria del cine.

Pero las controversias no se limitan al ámbito francés. El director iraní Mohammad Rasoulof, condenado a cinco años de cárcel en su país por «colusión contra la seguridad nacional», se encuentra ahora en un lugar secreto en Europa tras huir de Irán. Su película, «The seeds of the sacred fig», es una de las contendientes por la codiciada Palma de Oro, lo que subraya la importancia de proteger a los cineastas perseguidos en todo el mundo.

Mientras tanto, el glamour de Hollywood también se hace presente en Cannes. Estrellas como George Lucas, Francis Ford Coppola y Paul Schrader, junto con nombres como Kevin Costner y Demi Moore, deslumbran en la alfombra roja con sus últimas creaciones cinematográficas.

En medio de esta dualidad entre la celebración del cine y la lucha por la justicia, el 77º Festival de Cannes se erige como un símbolo de resistencia y cambio en una industria en constante evolución. A medida que las luces se encienden en la Croisette, el mundo del cine se enfrenta a su propio reflejo, dispuesto a confrontar sus demonios y abrazar una nueva era de inclusión y responsabilidad.

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