Versace ficha a Pieter Mulier para abrir una nueva etapa creativa

Versace abre una nueva etapa creativa con el nombramiento de Pieter Mulier como Chief Creative Officer, con efectos desde el 1 de julio de 2026. La decisión, anunciada por Prada Group tras completar la adquisición de la firma, llega después de varios cambios en la cúpula creativa y en un momento de presión comercial sobre la marca.
Pieter Mulier posando en un ambiente moderno con arte y decoración

La casa italiana Versace ha nombrado a Pieter Mulier nuevo responsable creativo, con el cargo de Chief Creative Officer y entrada en vigor el 1 de julio de 2026. El anuncio, firmado por Prada Group —propietaria de la marca desde finales de 2025—, pretende “marcar el inicio de un nuevo capítulo” para la firma.

El movimiento se produce tras un periodo de transición en la dirección creativa y en plena reordenación corporativa del lujo italiano. Mulier, hasta ahora al frente de Alaïa, deberá dialogar con un legado estético muy reconocible —la “Medusa”, el barroco, el exceso— y, al mismo tiempo, encajar en la estrategia industrial y de marca del grupo.

UN NOMBRAMIENTO CON FECHA Y MANDATO

El comunicado oficial sitúa el foco en dos elementos: el calendario y la gobernanza. Mulier asumirá el puesto el 1 de julio de 2026 y reportará a Lorenzo Bertelli, presidente ejecutivo de Versace dentro del perímetro de Prada Group.

Bertelli, además, acompaña el anuncio con un mensaje explícito: el grupo identificó a Mulier como “la persona adecuada” ya durante el proceso de adquisición de Versace y confía en que pueda “desbloquear todo el potencial” de la marca y entablar un diálogo productivo con su herencia.

Aunque el nombramiento despeja una de las grandes incógnitas del sector, no se han detallado aún los hitos creativos inmediatos: ni el formato del debut, ni si llegará en pasarela, en precolecciones o a través de cápsulas de producto. El grupo se limita a enmarcarlo como arranque de etapa.

DEL ADIÓS DE DONATELLA A LA TRANSICIÓN CREATIVA

Para entender el alcance del cambio conviene retroceder un año. En marzo de 2025, Donatella Versace dejó la dirección creativa tras 27 años al frente y pasó a un rol de embajadora principal de la marca, un giro que cerraba un ciclo iniciado tras el asesinato de Gianni Versace en 1997.

Su relevo fue Dario Vitale, procedente de Miu Miu, en un contexto ya marcado por la posible venta de la compañía. Su etapa, sin embargo, terminó en diciembre; distintas informaciones apuntan a que llegó a mostrar una única colección antes de su salida.

El resultado práctico ha sido un “interregno” creativo en una marca cuyo posicionamiento depende tanto de la coherencia estética como de la capacidad de lectura del mercado. El fichaje de Mulier pretende estabilizar esa variable, precisamente en el momento en que Versace vuelve a estar bajo paraguas italiano.

QUIÉN ES PIETER MULIER: DEL TÁNDEM CON RAF SIMONS A ALAÏA

Pieter Mulier (Bélgica) llega a Versace con un perfil poco habitual en los grandes cambios de dirección creativa: una trayectoria larga como “número dos” y, después, una etapa corta pero influyente liderando una casa de autor. Según distintos perfiles publicados, estudió arquitectura y fue reclutado por Raf Simons a comienzos de los 2000; desde entonces trabajó junto a él en proyectos y casas como Jil Sander, Dior o Calvin Klein.

En 2021 asumió la dirección creativa de Alaïa, donde su trabajo fue leído como una actualización respetuosa del legado de Azzedine Alaïa, con énfasis en la construcción del patrón, el cuerpo y la sensualidad estructurada. A finales de enero y principios de febrero, se confirmó su salida de la firma, un movimiento que alimentó las especulaciones sobre su siguiente destino.

Prada Group, en su anuncio, subraya precisamente esa mezcla de experiencia de gran escala y capacidad de construir una estética distintiva: menciona su paso por Raf Simons, Jil Sander, Dior, Calvin Klein y Alaïa como antesala del reto actual.

EL RETO: RELANZAR VERSACE EN EL PERÍMETRO DE PRADA GROUP

El nombramiento se lee también en clave empresarial. Prada Group anunció en abril de 2025 un acuerdo para adquirir Versace a Capri Holdings por un Enterprise Value de 1.250 millones de euros y completó la operación el 2 de diciembre de 2025, tras las autorizaciones regulatorias.

En paralelo, varias informaciones han descrito el desafío comercial de la firma en el ciclo reciente: en el ejercicio fiscal 2025, los ingresos de Versace se situaron en 193 millones de dólares, un 15% menos interanual, según comunicó Capri.

El encaje en Prada Group abre, además, una conversación sobre método: integración industrial “made in Italy”, mayor disciplina de producto y una dirección corporativa más cohesionada. Reuters y otros medios han presentado la compra como un paso estratégico para reforzar un polo italiano del lujo en un contexto de desaceleración y alta competencia global.

QUÉ PUEDE CAMBIAR EN LA CASA DE LA MEDUSA

La clave —y la dificultad— será intervenir sin diluir el ADN. Versace es, por definición, una marca de códigos fuertes: iconografía reconocible, teatralidad, sexualidad y un diálogo continuo con la cultura pop. Mulier llega con reputación de precisión formal y sensibilidad por el legado; Prada Group le encomienda explícitamente esa “conversación” con la historia.

La industria, sin embargo, no espera un giro automático. En ausencia de detalles sobre su primer lanzamiento, el foco está en tres frentes: (1) cómo reordena la narrativa de marca, (2) qué hace con las líneas comerciales de mayor volumen y (3) cómo se posiciona Versace en un mercado oscilante entre el “quiet luxury” y el regreso de la exuberancia. Los analistas citados por la prensa especializada apuntan a que el reconocimiento global de Versace sigue siendo un activo clave si se traduce en producto deseable y consistente.

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