La industria de la moda es la segunda más contaminante del planeta, solo por detrás del sector petrolero. Toneladas de tejidos terminan cada año en vertederos mientras las tiendas exhiben temporada tras temporada prendas diseñadas para durar meses. Además, la fabricación requiere ingentes cantidades de agua, tanto que la moda es responsable del 20% del desperdicio total hídrico a nivel global.
Frente a este modelo, Kyoz, una nueva marca granadina, apuesta por una patrón radicalmente distinto. Nace con una propuesta clara: convertir vaqueros y tejidos denim que ya nadie quería en prendas únicas, trabajadas a mano con técnicas de patchwork y pensadas para durar. De hecho, uno de los productos que definen su marca son los pantalones vaqueros patchwork, elaborados a mano a partir de tejidos vaqueros recuperados y ensamblados con técnicas de costura tradicional.
De este modo, cada pieza de Kyoz es una prenda irrepetible. Pero dentro del catálogo destaca también la línea de vaqueros campana de mujer, que recupera una silueta clásica y la reinterpreta con el lenguaje estético del patchwork contemporáneo. Bordados en el bolsillo trasero rematan cada pieza como sello de identidad artesanal.
Debido a su propio modelo de negocio, Kyoz no llega al mercado para competir en volumen ni en precio. Llega para ocupar un espacio diferente: el de las ediciones limitadas que rechazan la sobreproducción, el del consumo consciente que prefiere una pieza bien hecha a diez intercambiables. Así, esta nueva firma granadina suma su voz a la oferta de ropa sostenible desde la artesanía local y el denim reciclado.
Del desperdicio textil al diseño con identidad
El punto de partida de Kyoz radica en la recuperación de lo que ya existe. Vaqueros en desuso, retales de tejido denim, prendas que habrían terminado en la basura se convierten con esta empreas en la materia prima de un proceso creativo que empieza mucho antes de coger la aguja.
Al respecto, la selección de materiales es el primer paso y uno de los más determinantes. No cualquier tejido recuperado sirve: la marca elige piezas con calidad suficiente para garantizar durabilidad, con texturas y tonos que puedan combinarse. Este criterio selectivo marca la diferencia entre el reciclaje superficial (que usa materiales degradados y produce resultados mediocres) y la verdadera moda circular, que exige tanto o más cuidado en la selección que la producción convencional.
?El segundo paso es el diseño y corte. Los patrones de cada prenda se inspiran en el arte y la naturaleza, buscando composiciones que den sentido a la combinación de tejidos distintos. Aquí el patchwork deja de ser técnica de reparación (su origen histórico) para convertirse en herramienta de expresión visual
El patchwork como lenguaje estético
La técnica del patchwork tiene siglos de historia. Surgió como solución práctica para aprovechar los retales de tela cuando el tejido era escaso y caro. Con el tiempo derivó hacia el arte textil, especialmente en la tradición americana, donde las colchas de patchwork se convirtieron en objetos que narraban historias familiares a través de fragmentos textiles.
Kyoz toma esta herencia y la traslada al denim contemporáneo. Y, después de los dos pasos vistos previamente, el ensamblaje manual de piezas es la tercera pata del proceso, y también el que exige mayor habilidad técnica. Unir fragmentos requiere atención al detalle, conocimiento del tejido y capacidad para anticipar cómo se comportará cada costura con el uso y el lavado.
?Los acabados personalizados cierran el proceso. Bordados en el bolsillo trasero, detalles en costuras o elementos específicos de cada pieza son la firma que hace inconfundible cada creación. Así, Kyoz logra otro de sus propósitos: crear prendas pensadas para ser reconocibles, recordadas y conservadas.
Ediciones limitadas frente a la sobreproducción
Con todo esto, no cabe duda de que el modelo de negocio de Kyoz rechaza explícitamente la sobreproducción. Las ediciones limitadas no son una estrategia de marketing sino una consecuencia natural del proceso. Cuando el material de partida es tejido reciclado y cada pieza se fabrica a mano, la producción masiva resulta sencillamente incompatible con los valores fundacionales de la marca. Para los consumidores, esto supone que:
- Cada prenda adquirida es única, no intercambiable con otras del mismo modelo
- La calidad de producción no se sacrifica para acelerar tiempos de entrega
- La durabilidad es un objetivo central
Con todo ello, la marca se adapta a las peticiones del consumidor actual, que valora cada vez más lo artesanal y lo local, lo que se ve ya como «verdadero lujo» frente a la uniformidad de las grandes cadenas textiles.
Una marca que llega para quedarse
El nombre Kyoz hace referencia a una marca construida desde cero, sin herencia de otras denominaciones ni guiños a tendencias pasajeras, y fiel a una filosofía: crear desde la autenticidad, sin atajos. Algo que consiguen recuperando materiales que otros descartan, transformándolos con técnica y criterio, y produciendo en cantidades que permiten mantener la calidad.
Cada pantalón vaquero patchwork que sale de sus manos lleva incorporada la historia de los tejidos que lo componen y el tiempo de quien los ensambló. Eso es exactamente lo que la moda masiva no puede ofrecer.








