Pasar unos días de tranquilidad lejos de los ruidos de la ciudad, es necesario para reponer fuerzas. Esta semana he podido disfrutar de la presentación de un nuevo proyecto turístico,  la finca Can Beneït, en Binibona, cerca de Caimari. Un lugar de paz, naturaleza y serenidad en el corazón de la Tramuntana.

La finca consta de más de 70 hectáreas con una casa de campo medieval fortificada, conocida como Alquería, y en su corazón, una almazara centenaria que todavía produce un formidable aceite de oliva virgen extra. Cabe destacar la iglesia de 200 años, que era la única de Binibona y que se encuentra en el patio principal, protegido por los restos de murallas medievales de la Masía.

El agroturismo Can Beneït abrió sus puertas a principios del mes de marzo con el gusto impecable de sus trabajadores y quien lo gestiona,Toni Durán, un trabajador infatigable del turismo de calidad. Él hace un año vio la oportunidad de adquirir este sitio, habló con los bancos y vendió su casa; una apuesta atrevida para un negocio que no empieza en su mejor época. 

En la recepción, Olga Jiménez, se muestra complaciente de poder ayudar a Toni en esta aventura; se conocen hace tiempo y tienen ese feeling que solo otorga la amistad de muchos años. En la cocina, el chef Xisco Garcés y su segundo, Joan Bibiloni, se muestran encantados de trabajar en un buen ambiente con magníficas vistas; y es que los fogones tienen un gran balcón donde contemplar el verde de la montaña. Los platos que se pueden degustar en este enclave servirán productos orgánicos, frescos y delicias locales, ya que disponen de su propio huerto. Un lugar que seguro dará que hablar este año. 

 

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