La violencia contra las mujeres no necesita más metáforas. Necesita testigos. Y Donna Ferrato lleva décadas siendo uno de los más incómodos e imprescindibles. La fotógrafa neoyorquina presenta desde este 21 de marzo en el Casal Solleric de Palma su exposición ‘Holy’, una obra que condensa años de fotoperiodismo volcado en redefinir la manera en que el mundo mira —y muchas veces mira hacia otro lado— la violencia machista. La muestra permanecerá abierta hasta el 24 de mayo.
LA OBRA MÁS RECIENTE DE UNA CARRERA SIN CONCESIONES
‘Holy’ no es una retrospectiva ni un ejercicio de nostalgia. Es el trabajo más reciente de Ferrato, articulado como un llamamiento a la acción: la reivindicación del derecho de las mujeres a ser, en palabras de la propia muestra, «las autoras únicas de su destino». Un planteamiento que, formulado así, suena casi evidente. Y que, sin embargo, sigue siendo urgente.
La exposición ocupa la planta baja y el entresuelo del Casal Solleric durante algo más de dos meses. El comisario Tomeu Coll ha articulado el recorrido junto a los textos de Alei Mirelman y Sofía Borràs, quienes aportan capas de lectura a una obra que no se agota en la imagen. Ferrato estuvo presente en la presentación este viernes, en un acto al que también asistió Javier Bonet, primer teniente de alcalde y regidor de Cultura del Ayuntamiento de Palma.

LA FOTÓGRAFA, EN DIÁLOGO DIRECTO CON PALMA
La presencia de Ferrato en la ciudad no se limitará a la inauguración. El próximo 25 de marzo, a las 19.00 horas, la autora mantendrá una charla pública en Es Baluard Museu d’Art Contemporani de Palma, abierta a quien quiera escucharla. Antes, los días 23 y 24 de marzo, dirigirá un taller de fotografía en el CEF-Escola d’Arts Audiovisuals.
Son gestos que importan. La diferencia entre una exposición que se visita y una que se habita.
La inauguración del 21 de marzo coincide, además, con la jornada del Art Palma Brunch, iniciativa de la asociación de galeristas Art Palma Contemporani con apoyo institucional, lo que convierte esa fecha en una jornada de activación cultural amplia para la ciudad. El Ayuntamiento ha contado para la organización de la muestra con el respaldo del CEF, la Fundació Palma Turisme 365 y Es Baluard.
EL ALJUB, UN ESPEJO DIFERENTE: TURISMO Y MEMORIA EN BALEARES
‘Maneres de fixar el temps’, el otro relato que convive en el Solleric
Mientras Ferrato ocupa las plantas principales del edificio, el Aljub del Casal Solleric propone, en paralelo y durante los mismos días, una conversación de otro tipo. ‘Maneres de fixar el temps’ es el proyecto de Clara Carvajal construido a partir del archivo de Casa Planas —más de tres millones de fotografías que documentan la era turística en Baleares— y lo que esas imágenes revelan sobre la transformación de la costa norte de Mallorca.
No es nostalgia. Es geología del presente: la búsqueda de las huellas que décadas de turismo han dejado grabadas en el territorio, en el paisaje, en la manera en que los baleares han aprendido —o han tenido que aprender— a verse a sí mismos a través del objetivo de otros.
La coexistencia de ambas propuestas en un mismo espacio y en una misma fecha dice algo sobre las intenciones del Casal Solleric como institución. Bonet lo formuló en la presentación con una claridad poco habitual en el lenguaje institucional: resulta «significativo» que, en una misma jornada, el Solleric dé la bienvenida tanto a «una de las artistas más reconocidas y prestigiosas de su generación» como a un proyecto nacido de una fundación «cien por cien vinculada al tejido cultural local». Una tensión productiva entre lo global y lo propio que pocas ciudades saben gestionar sin perder en uno de los dos extremos.









