El 26 de febrero de 1986, Dragon Ball se estrenó en Japón como serie de anime y abrió una etapa decisiva para la expansión global de la obra de Akira Toriyama.
Cuatro décadas después, aquel arranque televisivo sigue funcionando como punto de referencia: por su influencia industrial, por su huella cultural —también en España— y por el momento en el que llega este aniversario, tras la muerte de su creador.
UN ESTRENO EN PRIME TIME EN FUJI TV
La primera emisión tuvo lugar en la cadena Fuji TV, en un miércoles de franja vespertina (19:00–19:30, hora japonesa), según la propia cadena y la documentación del título en Japón.
No era un detalle menor: la serie aterrizaba en un espacio con audiencia familiar y precedentes en animación popular. En la misma franja, Fuji TV había programado antes Dr. Slump, otra adaptación basada en el trabajo de Toriyama, lo que ayudó a que el “salto” de una obra a la siguiente se leyera como continuidad de éxito.
Aquel estreno iniciaba una etapa de emisión que se prolongaría hasta 1989: el Dragon Ball televisivo clásico sumó 153 episodios y se mantuvo en antena hasta abril de ese año.

DEL MANGA AL ANIME: QUÉ SE ADAPTABA Y QUÉ CAMBIÓ
Cuando el anime llegó a televisión, el manga ya llevaba recorrido: Dragon Ball había empezado a publicarse en 1984 en Weekly Sh?nen Jump, y se mantuvo en serialización durante más de una década.
La adaptación animada, producida por Toei Animation, tomó como base las primeras etapas del relato —la aventura inicial, el tono humorístico y el crecimiento de Goku— y contribuyó a fijar un lenguaje audiovisual que, con el tiempo, sería reconocible incluso para quienes no habían leído el manga.
A partir de ahí, el fenómeno se apoyó en un mecanismo muy propio de la cultura pop seriada: personajes “memorables”, sagas encadenadas y un universo expandible. El formato semanal, además, consolidó rutinas de consumo y conversación social —primero en Japón y después en el extranjero— que con los años se trasladarían a reposiciones, ediciones domésticas y plataformas.
CUATRO DÉCADAS DE FRANQUICIA: EL EFECTO ACUMULATIVO
El aniversario del anime llega en un punto en el que Dragon Ball funciona menos como “una serie” y más como marca cultural: nuevas entregas, relanzamientos, juegos y eventos. Reuters recordaba, al informar sobre la muerte de Toriyama, el alcance global del fenómeno y su capacidad para sostener adaptaciones y productos durante décadas.
En esa línea, la propia Toei distingue hoy el Dragon Ball original como pieza matriz: 1986 queda señalado como el año que fijó el punto de partida televisivo, y 1989 como el inicio de la continuidad con Dragon Ball Z.
Más recientemente, plataformas y distribuidores han reforzado el catálogo con nuevas series: Dragon Ball Daima, por ejemplo, se estrenó en streaming en octubre de 2024 y se presentó como un arco de 20 episodios.

EL VIAJE A ESPAÑA: DE LAS AUTONÓMICAS AL RELATO GENERACIONAL
En España, el aterrizaje no fue un estreno “de golpe” en una cadena nacional, sino un recorrido gradual que hoy forma parte de la memoria televisiva de varias comunidades. En Cataluña, TV3 comenzó a emitir Bola de drac el 15 de febrero de 1990, y lo hizo —según la propia cadena— con una compra inicial limitada de episodios que se fue ampliando por la demanda.
Con el tiempo, ese primer tramo alimentó un fenómeno lingüístico y cultural: el doblaje en catalán se convirtió en un elemento identitario para una parte del público, algo que todavía se evoca en piezas conmemorativas y retrospectivas.
De “Bola de Drac” a la emisión nacional
Años después, la serie terminaría alcanzando ventanas más amplias. En España, Antena 3 fue la primera gran cadena nacional en emitirla a partir de 1997, según reconstrucciones periodísticas y de hemeroteca.
El resultado fue un doble efecto: por un lado, el reconocimiento masivo del título; por otro, una convivencia de nombres locales (autonómicos) y denominaciones globales (Dragon Ball) que aún hoy sigue presente en cómo se habla de la serie.
EL LEGADO TRAS TORIYAMA: UN ANIVERSARIO CON OTRO TONO
Este 40º aniversario del estreno televisivo también se lee desde un hecho reciente: Akira Toriyama murió el 1 de marzo de 2024, una noticia comunicada por su entorno profesional y difundida internacionalmente.
Su fallecimiento reordenó el marco interpretativo del fenómeno: Dragon Ball quedó, más que nunca, como obra cerrada en autoría y abierta en explotación industrial. La franquicia puede seguir creciendo, pero el punto de partida —la imaginación y el trazo de Toriyama— ya es definitivamente legado.
QUÉ SE MUEVE EN 2026 ALREDEDOR DE LA MARCA
En paralelo al aniversario, el ecosistema Dragon Ball sigue convocando eventos de industria. Bandai Namco ha confirmado Dragon Ball Games Battle Hour 2026 en Los Ángeles para abril (18 y 19), como cita centrada en videojuegos, cartas y novedades asociadas a la franquicia.
Y medios especializados han vinculado el aniversario a anuncios de juego previstos en el calendario de la marca, aunque la información concreta depende de comunicados oficiales posteriores.



