Por: Javier F. Ortega

Son las 11 y tengo una llamada en el móvil, suena una voz amable al otro lado del aparato. “Buenos días, ¿Ha reservado usted mesa para dos a las 13:30 en el restaurante Adrián Quetglas?” la respuesta es afirmativa “¿Alguna intolerancia a algún alimento?” la respuesta es negativa. “Le esperamos a la hora convenida, gracias”.

Me encanta cuando la gente se preocupa por mí, pero aún más cuando lo hacen personas desconocidas. Es la hora de comer y lentamente, paseando se llega al restaurante entre soportales, restaurantes y locales inmobiliarios, esta calle tiene nivel, las fotos de las casas no bajan de dos millones de Euros. Al entrar, saludan con educación, reconozco la voz del teléfono de hace apenas un rato, es pronto y el restaurante esta vacío, somos los primeros, nos cuelgan el abrigo y nos acompañan hasta una mesa al lado de la ventana donde se puede observar la elegancia de los transeúntes.

El local tiene el tamaño perfecto para este tipo de restaurantes, su decoración mínima pero con gusto, destacando al fondo, un jardín vertical. Poco a poco el local se llena, una pareja de americanos, tres hombres con traje, dos hombres y dos mujeres ancianos, la diversidad que puede tener Palma como ciudad urbanita y turística.

El chef Adrián Quetglas gestiona este restaurante con su mismo nombre, cuenta con una estrella Michelin. Ubicado en pleno centro de Palma. Sus menús son, en resumen, la esencia de las experiencias vividas por Adrián, entre Mallorca, Londres, París y Moscú, junto con algunos de los mejores cocineros de la escena internacional.

Cocina de mercado, tradición y vanguardia, unidos a una estética perfeccionista, son ‘la conjunción’ del punto de vista del autor, reflejada en estas dos propuestas: Para el mediodía, un menú urbano de 5 pasos, a un precio asequible; por las noches una degustación de 7 pasos, a un precio razonable.

MENÚ MEDIODÍA

Un menú urbano de cinco pasos, a un precio asequible.

DEGUSTACIÓN DE NOCHE

Un singular recorrido de sabores a través de siete pasos, a un precio razonable.

 

Nacido en Buenos Aires con sangre y familia mallorquina, es un apasionado por la isla y su cocina. De hecho, su primer trabajo en restauración fue en sa roqueta, siendo muy joven.

Tras una década triunfando en el difícil y saturado panorama gastronómico de Moscú, Adrián vuelve a Mallorca para ofrecernos su enriquecida, experta e internacional visión gastronómica, siempre con el filtro mediterráneo.

Propuestas sólidas para hacernos viajar y disfrutar a través de nuestros sentidos con la intención de democratizar la alta gastronomía acercando la cocina de autor a todo el mundo.

Salimos satisfechos igual que entramos, satisfechos paseando lentamente por la calle con soportales y elegancia.

Y tú, ¿Qué opinas?