El amor florece en Chitón

La colaboración de Pablo Erroz con CHITÓN durante el Orgullo celebra el amor y la diversidad en un ambiente mágico. La noche, llena de vínculos y complicidad, reafirma la importancia de los espacios donde florece la comunidad.
Cuatro personas posando en un evento social con bebidas en mano.

Hay invitaciones que se abren y ya se sabe que la noche va a ser especial. Esta fue una de ellas. Cuando llegó la de Pablo Erroz anunciando su colaboración con CHITÓN, confieso que no pude disimular la sonrisa. Porque CHITÓN no es un local cualquiera: es de esos lugares a los que una vuelve siempre con el mismo cariño con el que se vuelve a una casa querida.

Y es que CHITÓN tiene ese algo difícil de explicar. Un servicio exquisito, una decoración que parece pensada al milímetro y, sobre todo, esos pequeños tesoros escondidos que solo descubres si te fijas de verdad, como ese grabado de Goya titulado «Chitón» que preside el baño de arriba y que siempre me detiene un segundo, cada vez que subo. Bajar sus escaleras, con esa moqueta roja que parece sacada de otra época, es como colarse en uno de esos clubs clandestinos que uno imagina pero rara vez encuentra: no sabes muy bien qué hay detrás de la puerta, y cuando por fin bajas, te recibe esa gran bola de espejos girando despacio, iluminándolo todo con una calidez que ya es sello de la casa.

Ahí, en ese escenario, Pablo Erroz presentó anoche «El amor florece en CHITÓN», su colaboración creativa con motivo del Orgullo, un proyecto que él mismo ha convertido en una declaración de intenciones: «Chitón, mi amor». El sol, el Mediterráneo, los lirios, los limones… todo un imaginario que traduce en imágenes algo tan sencillo y tan complicado a la vez como es florecer siendo quien uno es, y hacerlo, además, acompañado.

Se notó, y mucho, la complicidad entre Pablo Erroz y Fernando Lázaro durante sus palabras. Ese tipo de cariño y admiración mutua que no se actúa, que se ve a simple vista y que contagia a toda la sala. Fue, quizás, el momento en el que mejor se entendió de qué iba realmente la noche: de vínculos, de historias compartidas, de un espacio que durante años ha sido testigo de encuentros que después se convierten en vida.

Para la ocasión elegí un vestido blanco, casi un lienzo en blanco, porque intuía que el color ya lo iba a poner el propio espacio. Y no me equivoqué: esa noche el color lo puso Erroz. Los rojos de la decoración, la barra vestida de limones, el patio central inundado de limones iluminados… todo aquello resultaba fascinante. Recuerdo pensar, mientras miraba a mi alrededor, que Pablo pertenece a esa clase de creativos capaces de convertir cualquier rincón en un lugar mágico. Aunque, siendo justos, CHITÓN ya era mágico de por sí; lo que hizo Erroz fue simplemente subrayar esa belleza que el local siempre ha tenido. Esa noche, el club entero parecía digno de un shooting de moda, o de un videoclip: cada esquina, cada luz, cada detalle, pedían a gritos una cámara.

Entre tanto, pasé un buen rato charlando con mi querido Javier Reyes, recordando anécdotas de otras noches, de otros Orgullos, de esa amistad que se sostiene justamente en sitios como este. Después llegó el baile, mucho baile, hay que decirlo, y esa sensación tan bonita de mirar alrededor y ver crecer a los amigos, sus proyectos, sus colaboraciones y sus caminos.

Entre los presentes, un ambiente que mezclaba moda, cultura y activismo con la naturalidad de quien lleva años haciéndolo bien: Julio del Valle, Director General de Igualdad para las Personas LGTBI+ de España; el músico Pablo Alborán; los creadores de contenido Ester Bellón, Kikillo, Alejandro Rubio, Gianfranco La Vecchia y Franco Pagliotto; el relaciones públicas Jacob Bendahan; Bárbara Pérez Manzarbeitia, directora de COMMODORE; el interiorista Luis García Fraile; Asier Labarga, director de la pasarela de MBFWM; Jesús Cicero, director de moda de Esquire; David García Núñez, director de Madrid WWC; Javier de Paula, de Cosentino; el estudio De La Villa, artífice de este CHITÓN que tanto queremos; Marta Asturias; José Luis Díez Garde, periodista y curador del Museo Nacional de Artes Decorativas; los artistas Diego Nine y Mariano Emeca; Lola Aranguren; Esther Molina y tantos otros nombres que hicieron de la noche un pequeño mapa de la Semana del Orgullo en Madrid.

Porque de eso trataba, en el fondo, «El amor florece en CHITÓN»: de reivindicar que los espacios donde nacemos, nos enamoramos y construimos comunidad merecen ser celebrados. Y de recordar, con un lema tan certero como tierno, que el amor y la convivencia siguen siendo la respuesta más contundente frente a cualquier discurso de odio.

La campaña cuenta, por segundo año consecutivo, con el apoyo de Absolut, que reafirma así su compromiso con la creatividad, la diversidad, el ocio y la celebración del Orgullo.

Salí de allí, como cada vez que piso ese club, con la sensación de haber estado en un lugar que guarda mucho más de lo que enseña. Y con ganas, como siempre, de volver a bajar esas escaleras rojas.