Simone de Beauvoir, 40 años después: la filósofa que enseñó que ser mujer era una condena aprendida

Filósofa existencialista y activista, Simone de Beauvoir reformuló en 1949 la pregunta sobre qué significa ser mujer. Su respuesta —que la feminidad no es esencia sino construcción— sigue siendo el punto de partida intelectual del feminismo contemporáneo, cuatro décadas después de su muerte.
Retrato en blanco y negro de Simone de Beauvoir con expresión seria.

El 14 de abril de 1986, hace exactamente cuarenta años, el mundo lamentaba la muerte de Simone de Beauvoir. Tenía 78 años. La causa inmediata fue una neumonía. Pero lo que se fue ese día en el número 11 bis de la calle Victor-Schœlcher de París no era solo una escritora: era la arquitecta intelectual de un argumento que cambió la manera en que Occidente entendía a la mitad de su población.

Cuarenta años no son nada para ciertas ideas. Y bastante para otras.

EL PUNTO DE PARTIDA: UNA PREGUNTA QUE NADIE SE HABÍA HECHO EN SERIO

En El segundo sexo, publicado en 1949, Beauvoir abría la puerta para pensar que ser mujer —lejos de tratarse de una desgracia ineludible o la expresión de una esencia inmutable— era el resultado de un hecho accidental, histórico, susceptible de transformación. La pregunta con que arranca la obra era tan simple que nadie la había formulado con esa crudeza: ¿qué es una mujer? El hombre, según Beauvoir, representaba lo positivo y lo neutro —hasta el punto de que la palabra «hombre» designaba al género humano entero—; la mujer aparecía en negativo, de modo que toda determinación le era imputada como carencia.

Simone de Beauvoir escribiendo en un cuaderno con una pluma.
Simone de Beauvoir, filósofa y escritora, capturada mientras escribe.

Esa asimetría no era natural. Esa asimetría era una elección histórica que la civilización había sistematizado.

Al afirmar que no se nace mujer sino que se llega a serlo, Beauvoir abría un espacio de posibilidad: si la identidad de género es construida, también puede ser deconstruida y transformada. La frase se convirtió en eslogan del feminismo de los setenta, pero su potencia teórica va mucho más allá de cualquier consigna. Es el núcleo de una reorientación filosófica completa: sacar la condición femenina del territorio de la biología y colocarla en el de la historia.

Beauvoir contra el esencialismo: lo que cambió para siempre

Beauvoir desmontaba la idea de una feminidad natural y mostraba cómo la construcción del género comienza desde la infancia mediante prácticas sociales, educativas y simbólicas. No había destino. Había adiestramiento. Y adiestramiento, por definición, puede no hacerse —o puede deshacerse.

El ser humano, consideraba Beauvoir, no es una «esencia» fija sino una «existencia»: proyecto, trascendencia, autonomía, libertad que no puede escamotearse a un individuo por el hecho de pertenecer al «segundo sexo». Aquí se ve con claridad cómo su feminismo no era un añadido a su filosofía existencialista: era su consecuencia más directa.

LA INTELECTUAL QUE TAMBIÉN MARCHÓ A LA CALLE

Habría sido más cómodo —y más rentable, en términos de reputación académica— quedarse en el ensayo. Beauvoir no lo hizo.

Fue una de las impulsoras del Manifiesto de las 343, una declaración pública de 1971 en la que 343 intelectuales francesas admitían haberse sometido a un aborto. El gesto era deliberadamente ilegal. El propósito, forzar la cuestión. Cuatro años después, Francia reconocía el derecho al aborto bajo la Ley Veil. Fue también, junto a la abogada Gisèle Halimi, cofundadora del movimiento Choisir, orientado a defender el aborto libre y la anticoncepción universal.

Su actividad fue, junto con Halimi y Elisabeth Badinter, clave para el reconocimiento de los maltratos sufridos por las mujeres durante la Guerra de Argelia. Participó en las protestas de Mayo del 68 —aunque con sus propias reservas sobre un movimiento que, como señala la historiadora Isabel Morant de la Universitat de València, apenas incluía la cuestión de las mujeres en su agenda.

Hay una tensión en ese recorrido que los textos conmemorativos suelen suavizar: Beauvoir era capaz de sostener posiciones radicales en público y al mismo tiempo mantener una vida personal que, vista con los criterios del feminismo posterior, generaba incomodidad. La especialista Abigail Favale ha señalado que De Beauvoir «no era una relativista moral», lo que implica diferencias reales entre su feminismo existencial y el del feminismo liberal contemporáneo que la reivindica. Ese matiz no suele aparecer en los aniversarios.

Retrato de Simone de Beauvoir, filósofa y escritora feminista.

POR QUÉ IMPORTA: EL LEGADO VIVO CUARENTA AÑOS DESPUÉS

El puente más explícito entre Beauvoir y el feminismo académico actual pasa por Judith Butler.

La crítica de Beauvoir anticipó las teorías del género como performance desarrolladas por Butler, quien reconoce la influencia directa de Beauvoir en su obra. El primer capítulo de El género en disputa —texto fundador de la teoría queer— se abre precisamente con la frase de Beauvoir sobre llegar a ser mujer. Butler la lleva más lejos: si el género es actuación, ni siquiera el sexo biológico escapa a la construcción cultural. La teoría de la performatividad de género está basada, entre otras fuentes, en Beauvoir, en la teoría de los actos del habla de John Austin, en Michel Foucault y en el psicoanálisis lacaniano.

Ahí está la paradoja: Beauvoir es madre intelectual de corrientes que ella misma no necesariamente habría suscrito. Su argumento fue suficientemente potente como para que lo heredaran feminismos de signo muy diferente.

La idea fundamental de El segundo sexo ha sido asumida por millones de personas que no han leído la obra ni han oído hablar de ella, y sus principios han sido incorporados a las políticas de igualdad europeas y han dado lugar a los estudios feministas y de género en centros universitarios de todo el mundo. Eso, medido con frialdad, es el alcance de una idea que funcionó.

Qué significa el 40.º aniversario

No es un aniversario redondo cualquiera. Para la politóloga española Máriam Martínez-Bascuñán, El segundo sexo «es feminista porque, si hay algo que define al feminismo, es la reivindicación para la política de temas tabú u olvidados, de importancia capital para entender la situación de desigualdad y subordinación de las mujeres». La obra tenía casi ochenta años cuando ese análisis fue formulado —y seguía siendo pertinente.

La propia Beauvoir, en Memorias de una joven formal, escribió: «No hemos ganado la partida: en realidad desde 1950 no hemos ganado casi nada. La revolución social no alcanzará a resolver nuestros problemas. Estos problemas conciernen a un poco más de la mitad de la población: hoy los considero esenciales». Escribía eso en la segunda mitad del siglo XX. La frase circula todavía.

Hay un dato que conviene no romantizar: Beauvoir no se hizo feminista desde el principio. Se convirtió en feminista en el proceso de redacción de El segundo sexo, y tras vender más de 20.000 ejemplares en una semana, constató la indignación que la obra causaba entre algunos próceres y el agradecimiento que suscitaba entre las lectoras. La transformación intelectual fue simultánea a la escritura. No anterior. Eso dice algo sobre cómo funciona el pensamiento cuando se lo toma en serio.

Qué mirar ahora

Tres ejes por los que el pensamiento de Beauvoir sigue generando debate en 2026:

1. La tensión entre su feminismo existencial y el feminismo interseccional. Beauvoir construyó su análisis sobre una categoría —»la mujer»— que las corrientes interseccionales cuestionan por su carácter universalizante. Cómo se resuelve esa tensión sin desechar lo que tiene de válido su marco es la pregunta abierta.

2. El uso político de su legado. Su obra alimenta simultáneamente al feminismo liberal, al radical y a las corrientes queer. Que feminismos con agendas contradictorias la reivindiquen como fundadora dice tanto de su riqueza como de su ambigüedad.

3. La recepción en España. Con el debate sobre la Ley de igualdad y las políticas de paridad vivos en la agenda política española, el argumento beauvoiriano sobre la construcción social del género —y sus límites— sigue siendo referencia directa en tribunales, parlamentos y aulas.

FAQs

¿Qué es El segundo sexo de Simone de Beauvoir? Es un ensayo filosófico publicado en 1949 en dos volúmenes. En él, Beauvoir analiza la condición femenina desde el existencialismo y sostiene que ser mujer no es un destino biológico sino una construcción cultural e histórica. Es considerado uno de los textos fundacionales del feminismo contemporáneo.

¿Cuál es la idea central de Simone de Beauvoir sobre el género? Que la identidad femenina no está determinada por la biología, sino que se construye a través de prácticas sociales, educativas e institucionales. De esa premisa deriva su frase más citada: «No se nace mujer, se llega a serlo.»

¿En qué influyó Beauvoir en el feminismo posterior? Su pensamiento es punto de partida directo de la segunda ola feminista en los años sesenta y setenta, de la teoría queer de Judith Butler —quien cita explícitamente a Beauvoir en El género en disputa— y de los estudios de género universitarios. Sus principios han sido incorporados a políticas de igualdad en la Unión Europea.

Obra o AcciónAñoConcepto PrincipalInfluencia o ImpactoCategoríaFiguras Relacionadas
Publicación de El segundo sexo1949La mujer como construcción social e histórica; «no se nace mujer, se llega a serlo».Texto fundacional del feminismo contemporáneo; inicio de la reorientación filosófica hacia la historia sobre la biología.Ensayo filosófico / PublicaciónSimone de Beauvoir
Manifiesto de las 3431971Declaración pública de haber practicado un aborto para forzar la despenalización.Fue clave para la aprobación de la Ley Veil que reconoció el derecho al aborto en Francia.Acción política343 intelectuales francesas
Influencia en El género en disputa1990 (Inferred)El género como performance y actuación.Sentó las bases para la teoría queer y los estudios de género contemporáneos.Legado académicoJudith Butler
Participación en Mayo del 681968Protestas estudiantiles y sociales en Francia.Presencia de la autora en movimientos de calle aunque con reservas sobre la agenda de género.Acción políticaIsabel Morant (historiadora)
Cofundación del movimiento ChoisirNot in sourceDefensa del aborto libre y la anticoncepción universal.Reconocimiento de maltratos sufridos por mujeres durante la Guerra de Argelia.Activismo / OrganizaciónGisèle Halimi, Elisabeth Badinter
Publicación de Memorias de una joven formalNot in sourceReflexión sobre la insuficiencia de la revolución social para resolver problemas de la mujer.Documentación de su evolución intelectual y compromiso con el feminismo como algo esencial.Obra literaria / MemoriasSimone de Beauvoir
Fallecimiento de Simone de Beauvoir1986Fin de su vida física a los 78 años por neumonía.Consolidación de su legado como arquitecta intelectual de la teoría feminista en Occidente.Hito biográficoSimone de Beauvoir