El último día de febrero, quedaron oficialmente inauguradas decenas de exposiciones en el circuito galerístico madrileño como antesala para inaugurar, cuatro días después e igual de oficialmente, las grandes ferias de arte de la capital. Trabajo intenso el recorrerlo todo. prácticamente imposible. Sin embargo, una de ellas destacaba por su evidente intensidad. Me refiero a “Retratos para el pintor con insomnio”, muestra individual del artista Yasiel Elizagaray en el espacio de DDR Art Gallery, ubicado en el barrio de Carabanchel.
Esta propuesta confirma a Elizagaray como una de las voces más singulares del actual panorama pictórico cubano. Propone una reflexión intensa sobre el retrato contemporáneo, alejándolo de su función representativa tradicional para convertirlo en un espacio de interrogación psicológica y simbólica.


Desde el primer recorrido, se percibe que no nos enfrentamos a imágenes estáticas, sino a presencias en tránsito, inquietantes, suspendidas entre la aparición y la disolución. El artista desarrolla aquí un lenguaje pictórico depurado que abandona deliberadamente el exceso matérico para apostar por una construcción más lineal y atmosférica. Las superficies parecen vibrar desde dentro, como si la pintura se encontrara en un estado de respiración constante. La línea, lejos de delimitar, actúa como una energía estructural que organiza el rostro y simultáneamente lo fragmenta, generando tensiones visuales que obligan a una mirada más lenta y reflexiva.
La serie destaca por su capacidad para situar el retrato en un territorio liminal. Los rostros no buscan identidad fija ni reconocimiento inmediato. Por el contrario, se presentan como estados mentales, como huellas emocionales que oscilan entre lo íntimo y lo universal. El artista transforma así la figura humana en un campo de resonancia existencial donde lo psicológico adquiere un peso casi metafísico. La pintura deja de describir para convertirse en experiencia.


La obra de Elizagaray dialoga con la tradición expresionista, aunque evita cualquier gesto nostálgico. Incorpora referencias a la deformación anatómica y al dramatismo lumínico propios del expresionismo histórico, pero los traslada a una sensibilidad contemporánea marcada por la incertidumbre identitaria y a la fragilidad perceptiva. Sus figuras parecen emerger de un sueño inestable, como si estuvieran atravesadas por una conciencia insomne que nunca alcanza reposo.
La exposición se articula como un recorrido coherente donde cada obra funciona como variación de una misma pregunta: ¿Qué significa hoy construir un rostro en una época marcada por la pérdida de certezas visuales y simbólicas? Muy buena pregunta. La respuesta es una experiencia estética de gran densidad intelectual pero accesible desde la emoción directa.
Yasiel Elizagaray (Sancti Spíritus, Cuba, 1987) vive y trabaja entre La Habana y Trinidad de Cuba. Formado como instructor de artes plásticas en la Escuela Vladislav Volkov, ha desarrollado una trayectoria internacional con exposiciones individuales que incluyen a la Galería Artis718 y la Galería Villa Manuela, ambas en La Habana, la Galería Nuno Sacramento de Portugal y la actual muestra en DDR Art Gallery. Ha participado en diversas ferias de arte como Art Madrid, Art Miami y Expo Chicago. Entre sus reconocimientos destacan el CFA Artist of the Year Award 2019 y diversos premios en salones y bienales de artes visuales en Cuba. La muestra podrá visitarse hasta el próximo 31 de marzo en Calle de la Encomienda 21, Madrid.





