Los looks que inauguran la Haute Couture Week 2026 en París

La Haute Couture Week 2026 ya tiene un primer relato visual: Schiaparelli abre la semana con un despliegue de joyería y fantasía; Dior responde con una debutante lectura de la casa. Entre medias, propuestas que van de lo filosófico a lo íntimo. Así se viste el arranque en París.
Modelo en vestido de alta costura frente a una reja dorada en París
Un vistazo a la moda en la Haute Couture Week de París.

La Haute Couture Week (primavera/verano 2026) arranca en París del 26 al 29 de enero y lo hace, como casi siempre, con un doble termómetro: el de la pasarela —los primeros “exits” que fijan el tono— y el de la calle, donde la primera fila ensaya tendencias en tiempo real.

Dicho esto, la apertura también se mide por contraste: el día 1 deja ver qué códigos se consolidan (joyería-escultura, flor y volumen, transparencia estratégica) y cuáles se ponen a prueba en el campo de batalla más exigente, el de la alta costura.

CÓMO ARRANCA LA SEMANA: DEL CALENDARIO A LAS AUSENCIAS

Según el calendario oficial de la Fédération de la Haute Couture et de la Mode (FHCM), el lunes 26 concentra una secuencia clásica de “inicio fuerte”: Schiaparelli (10:00), Julie de Libran (11:30), Georges Hobeika (13:00), Christian Dior (14:30), Rahul Mishra (16:00) e Imane Ayissi (17:00), entre otros.

En paralelo, el arranque llega con huecos relevantes. Giambattista Valli no presenta desfile de alta costura en esta edición: la marca comunicó que la decisión se enmarca en una revisión de su organización y prioridades, según informó FashionUnited. En la lectura mediática, estas ausencias reordenan la atención: más foco para quienes abren la semana y más peso simbólico para los “primeros looks” que se ven —dentro y fuera— desde primera hora.

SCHIAPARELLI, EL DISPARO DE SALIDA: JOYAS-RELATO Y SURREALISMO

Schiaparelli inaugura la semana con un gesto que funciona a la vez como escenografía y como argumento: Daniel Roseberry presentó la colección en el Petit Palais y articuló parte del relato a partir de la recreación de joyas históricas vinculadas a la corona francesa, en un guiño al robo ocurrido en el Louvre meses atrás, tal y como detalló ELLE Decor.

La clave aquí no es solo la ostentación —la alta costura vive de ella—, sino el modo en que se convierte en lenguaje: joyas que operan como “pieza central” del look y desplazan el peso narrativo a los accesorios, como si la silueta se construyera alrededor de un objeto. En términos de atmósfera, el repertorio vuelve a lo que la casa maneja mejor: el surrealismo como disciplina, no como capricho.

En esa misma línea, Numéro sitúa la inspiración de Roseberry en Miguel Ángel y El Juicio Final; habla de modelos “quiméricos” y de una imaginería que incorpora aguijones y dientes de serpiente como elementos conceptuales que se traducen a la forma. Es un arranque que, por diseño, busca imponer el listón: la semana empieza más cerca de lo simbólico que de lo utilitario.

DIOR Y LA NUEVA DIRECCIÓN: FLORES, VOLUMEN Y UNA BELLEZA SIN MÁSCARA

Si Schiaparelli abre con relato-joya, Dior responde con relato-casa. El desfile de Christian Dior llega como uno de los puntos más observados del día 1 por un motivo claro: es el debut de Jonathan Anderson en la alta costura de la firma, según coinciden Associated Press y la prensa especializada.

La colección se presenta en el Musée Rodin y plantea una idea de “naturaleza en movimiento”, con un equilibrio entre control y fantasía que AP describió como un contrapunto al exceso deliberado de Schiaparelli. En lo concreto, el primer vistazo deja un inventario reconocible: volúmenes estructurados, acentos florales y un sentido del detalle que juega a ser ornamento (pendientes florales, referencias botánicas) sin renunciar al patrón.

La lectura de belleza refuerza esa dirección. Harper’s Bazaar detalla un maquillaje de piel luminosa, rubor lila y una decisión significativa: sin máscara de pestañas, con el foco puesto en brillos suaves y una feminidad futurista. En el pelo, la misma pieza habla de “velos” en rosa (flequillos postizos) y de una estética limpia cuando desaparece el adorno. En couture, la belleza no acompaña: edita el mensaje. Y en este arranque, el mensaje es “nuevo” sin romper del todo con el archivo.

LOS OTROS PRIMEROS PASOS: DE LA ‘ALQUIMIA’ DE MISHRA AL INTIMISMO DE DE LIBRAN

Entre los grandes titulares, el día 1 también fija matices. Rahul Mishra presenta una colección llamada “Alchemy”, descrita en Vogue como una meditación sobre la transitoriedad de los cinco elementos (éter, aire, agua, fuego y tierra) y como un ejercicio donde la artesanía india traduce una idea filosófica a prenda.

En el registro opuesto —más doméstico, más cercano—, Julie de Libran apuesta por una escala distinta: WWD avanzó que la diseñadora introdujo punto/knitwear por primera vez en un desfile organizado en un entorno residencial (la casa de la perfumista Daniela Andrier). La costura, cuando funciona, no necesita grandilocuencia: puede sostenerse en el gesto técnico, en el corte y en el ritmo de materiales.

En Georges Hobeika, el propio título, “L’AMOUR”, marca el tono: una colección que se presenta como declaración romántica (la marca la acompaña de una breve pieza textual a modo de prólogo). E Imane Ayissi completa el bloque de apertura con una propuesta que WWD definió como colorista y vinculada a su proceso creativo.

CALLE Y PRIMERA FILA: TRES SEÑALES DE TENDENCIA EN EL DÍA 1

Lauren Sánchez Bezos posando en un atuendo rojo en París
Lauren Sánchez Bezos destaca en la Haute Couture Week de París con un elegante atuendo rojo.

Fuera de la pasarela, el arranque confirma que la costura se mira también caminando. Vogue reúne el street style de los primeros desfiles con invitados que van de la industria al star system, y sitúa en el foco nombres como Teyana Taylor o Rihanna en la jornada inaugural.

Tres señales claras del día 1:

  1. Transparencias controladas: Teyana Taylor llega al show de Schiaparelli con un conjunto de encaje y una tiara/joyería asociada al relato del “heist”, según detallaron People y Harper’s Bazaar.
  2. Monocromo con estructura: Harper’s Bazaar describe el look de Lauren Sánchez Bezos en Schiaparelli como un rojo integral, de sastrería marcada y accesorios escultóricos.
  3. Flor como accesorio, no como estampado: en Dior, las flores aparecen como motivo físico (en orejas, hombros o pelo, según las crónicas), más cerca de la joya que del print.

La conclusión del primer día es menos “tendencia” y más método: la costura vuelve a funcionar como laboratorio que se filtra —a veces de forma literal— a la calle.