Arte y Sostenibilidad: La Propuesta Innovadora de ESTE ARTE en Punta del Este

Tres personas conversando frente a obras de arte en una galería

A lo lejos pude visualizar la entrada al evento y, al llegar, ver a mi alrededor a gente de lo más cool. En ese primer instante supe que esto no empezaba como una feria tradicional, sino como una experiencia cuidadosamente pensada. Todo fluía con naturalidad: una elegancia silenciosa, sin exceso, donde el interés no estaba en mostrarse sino en estar.

ESTE ARTE es, ante todo, una manera de pensar el mundo. Desde hace doce años, la feria elige conscientemente la escala humana, apostando por menos expositores y más tiempo. Esta decisión se vuelve evidente al recorrerla: permite detenerse sin prisa, mirar con atención y, sobre todo, conversar. Tuve la oportunidad de hablar con muchos artistas, escuchar sus procesos y descubrir las obras desde su origen, contadas en primera persona. Ese intercambio directo convierte la visita en una experiencia íntima, donde el arte deja de ser objeto para transformarse en pensamiento vivo.

En un mundo atravesado por la sobreproducción y el consumo acelerado, ESTE ARTE sostiene su apuesta por la intimidad, la excelencia y la sostenibilidad, creando un espacio donde el arte se piensa, se muestra y se vive en comunidad. Punta del Este se afirma así como un enclave único para el arte y la cultura internacional, con una sofisticación que no necesita subrayarse.

Durante el recorrido, fue posible reconocer sin estridencias la presencia de artistas de renombre y de rostros influyentes de la vida cultural y social, todos integrados en el mismo clima de respeto, curiosidad y disfrute. Aquí, la discreción no es un gesto, es una actitud. Menos es más, y ese principio atraviesa cada decisión.

Con ESTE ARTE 2026, la feria expande los límites del recinto ferial y concibe cada espacio como un territorio sensible, donde las obras dialogan con los jardines, la playa y la luz costera. Desde la mirada de su fundadora, Laura Bardier, esta edición reafirma una idea esencial: que reducir no es quitar, sino profundizar; permitir que el arte ocurra, se deslice y se transforme junto a quienes lo recorren.

La velada culminó al ritmo del atardecer, con la luz cayendo lentamente sobre el paisaje mientras la música del DJ acompañaba el encuentro. Bailar, conversar, mirar el horizonte: el arte extendido más allá de las obras, convertido en experiencia compartida. Sin dudas, un evento de los más destacados de la temporada.

Porque cuando el arte encuentra el tiempo, el espacio y la atención adecuados, deja de exhibirse y empieza a permanecer.

Como suelo decir siempre, no concibo un mundo sin belleza, arte e historias bien contadas.