En un mundo diseñado principalmente para la vista, una iniciativa rompe esquemas y plantea una experiencia distinta, más inclusiva y sensorial. Este viernes, 18 de julio, la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) en Baleares y la Universitat Rovira i Virgili (URV) han encendido los focos sobre una realidad muchas veces ignorada: cómo viven y entienden la arquitectura las personas con discapacidad visual. Lo han hecho con una jornada única, celebrada en el Círculo de Bellas Artes de Palma, ubicado en el centro comercial C&A, dedicada a derribar las barreras que separan a estas personas del disfrute completo del patrimonio arquitectónico.



La cita, abierta también a toda persona interesada, no es una conferencia más ni una exposición para ver de lejos. Es un ejercicio práctico, una vivencia que invita al tacto, a la percepción háptica, y que devuelve a la arquitectura una dimensión más humana y accesible. Porque el patrimonio no solo se mira, también se toca, se recorre con los dedos, se memoriza en la piel.
Una jornada que apela al tacto como sentido principal





La jornada se celebró en la sala de exposiciones del Círculo de Bellas Artes. En su inauguración participaron figuras clave del ámbito académico y de la inclusión. Entre ellas, el profesor Albert Samper, de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la URV, y Judit Vega, directora de la UNED Baleares y tutora de los grados en Historia del Arte y Turismo, además de miembro de Icomos, la organización internacional que vela por la conservación del patrimonio mundial.
El respaldo institucional también estuvo presente con la participación de la presidenta territorial de la ONCE en Baleares, Alejandra Luque, la consejera territorial Francisca Muñoz, y la referente de personas mayores afiliadas, Silvia Vera. La dirección del evento fue arropada por
Soledad Jiménez Villarejo, del Círculo de Bellas Artes, y
Antonio Vázquez De la Rosa, de C&A.
Patrimonio para todos: del escaneo láser a las manos
El corazón de la jornada fue una experiencia práctica basada en la accesibilidad cognitiva del patrimonio arquitectónico. Es decir, hacer comprensibles los espacios arquitectónicos mediante el tacto, utilizando modelos físicos que replican estructuras reales. Estos modelos, elaborados con técnicas avanzadas como el escaneo láser y la impresión 3D, permiten a las personas ciegas o con baja visión “leer” edificios históricos y yacimientos arqueológicos con las manos.
Uno de los focos principales fue la presentación de maquetas táctiles de fragmentos arquitectónicos de catedrales y de los yacimientos de la ciudad romana de Complutum, ubicada en Alcalá de Henares. Estas réplicas permiten experimentar espacios que de otro modo quedarían fuera del alcance sensorial de quienes no pueden ver. La comprensión espacial, la escala, la forma y la textura se convierten así en puentes hacia una inclusión real y no simbólica.
Arquitectura, inclusión y futuro

Este tipo de jornadas revelan un horizonte esperanzador: el de una arquitectura sensorial, donde la percepción no depende exclusivamente de la vista, y donde el diseño tiene en cuenta todas las capacidades humanas. A través de la impresión 3D, los modelos táctiles y el trabajo conjunto entre universidades, asociaciones y empresas, el patrimonio se convierte en un espacio compartido.
Porque la arquitectura es memoria, es historia, es cuerpo, y gracias a proyectos como este, puede ser también un lenguaje compartido entre todos los sentidos. La verdadera inclusión ocurre cuando dejamos de preguntar por qué y empezamos a actuar sobre el cómo. Y esta jornada en Palma es un ejemplo brillante de cómo hacerlo bien.



